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El padre de Emilio de la Cruz le hizo una pegunta para que eligiera. El niño de ocho años debía elegir si quería permanecer en el hogar familiar en Rupert, Idaho, con su madre, María o quería acompañar a su padre, Raúl, quien se estaba mudando.

La decisión de permanecer con su madre cuando se divorciaron sus padres fue desastrosa desde el mismo inicio, debido al desfile de figuras masculinas alcohólicas y violentas que vinieron al hogar. A la edad de doce años, Emilio comenzó a tomar drogas, lo que conllevó a su propio estilo de vida relacionado con el crimen y la violencia, así como sus estancias en la cárcel juvenil.

En un altercado con un amigo de diecisiete años, se disparó una escopeta, y la policía arrestó a Emilio. La hermana mayor de Emilio pudo haberle pagado la fianza, pero decidió dejarlo en la cárcel. María se parqueó fuera de la cárcel durante semanas, para orar durante su horario de almuerzo. Emilio comenzó a leer una Biblia en su celda.

Las verdades de las Escrituras no calaron profundamente en Emilio. Él intentó negociar con Dios prometiendo dejar las drogas duras, y solo quedarse con la marihuana, si el Señor lo libraba de esta. Sin embargo, De La Cruz, fue acusado como adulto, y recibió una probación en vez de servir tiempo de cárcel.

Él aceptó la invitación de una novia para asistir a una iglesia de las Asambleas de Dios de habla hispana. De La Cruz entró al culto cuando entró a la iglesia. Él nunca había escuchado del Cristo del que el predicador hablaba. Pero se dio cuenta de que había cambiado algo dentro de él.

«Desde ese momento, en ese entonces no lo reconocí como el toque del Espíritu Santo, perdí todo el deseo de usar drogas y de tomar», recuerda De La Cruz.

De La Cruz regresó la próxima semana a la iglesia por sí mismo, y después de un llamado al altar rindió su vida a Jesús. Una semana más tarde fue bautizado por el Espíritu Santo en el altar.

Casi de inmediato, De La Cruz sintió un llamado a ministrar. Él asistió la universidad Southern Arizona Bible College y se hizo evangelista de las Asambleas de Dios. Después de contraer matrimonio con su esposa Elvira, De La Cruz pasó catorce años pastoreando una iglesia mexicana, Centro Cristiano, en Manson, Washington. Durante su permanencia allí Centro Cristiano fundó cinco congregaciones.

De La Cruz se mudó a Avondale, Arizona en el 2000 y comenzó una iglesia mexicana con diez personas. Emilio y Elvira vivieron junto a sus dos hijas durante cuatro meses Jennifer y Emily, dependiendo de fondos ahorrados para sobrevivir. La iglesia New Life Covenant tiene en la actualidad doscientos cincuenta asistentes regulares.

Los asistentes son en su mayoría hispanos, y algunos afroamericanos y blancos. De La Cruz lidera un servicio en inglés a las 9:30 a.m. y otro en español a las 11:30.

La congregación incluye algunos ex drogadictos y ex miembros de pandillas, algunos de ellos han pasado por un programa de discipulado que comenzó Carlton Pageant hace seis años. En la propiedad de la iglesia tiene una casa residencial. La casa ayuda a nueve hombres que recién han sido liberados de la prisión, o de cárceles de transición e idealmente se convierten en miembros productivos de la sociedad.

«Intentamos ponerlos de regreso en el mercado laboral, de regreso a sus familias, de regreso a valerse por sí mismos», dice Pageant, una afroamericano de sesenta y dos años que luchó con las drogas y vivió en las calles durante años. «Queremos asegurarnos que ellos estén sólidos».

La casa de rehabilitación incluye estudios cristianos basados en la Biblia y servicios de la iglesia diseñados para darle propósito a la vida. Hace un cuarto de siglo, Pageant se graduó de un programa de discipulado residencial similar patrocinado por Dream City Church y que se llamaba Church on the Street [La Iglesia en la calle].

De La Cruz tiene un corazón por este tipo de hombres. Durante su juventud, De La Cruz despreció a sus padres, ambos nacidos en México. Pero Dios lo sanó de su odio. Después de no ver a su padre Raúl durante veintidós años De La Cruz lo buscó. Hace cuatro años que llevó a su padre a los pies de Cristo a la edad de ochenta y dos años. Él bautizó a su madre, María a la edad de ochenta y tres años.

En la actualidad De La Cruz que cumple sesenta años el 17 de abril, es también superintendente de las AD en el Distrito suroeste hispano, del que forma parte Arizona. La iglesia New Life Covenant fundó recientemente a cuatro iglesias en Arizona con pastores cubanos.

De La Cruz ha publicado tres libros incluido Liderando con visión y Amor en alta voz y un tercero en inglés God of my seasons (Dios de mis estaciones).



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